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Por qué hay tantos satélites y qué pasa si uno falla

Qué empuja la multiplicación de satélites en órbita baja, quién los pone, qué ocurre cuando uno se apaga o pierde altura y qué se hace para rescatarlo o retirarlo.

Por Nahuel Soria · · 7 min de lectura

Hay tantos satélites porque lanzarlos se volvió mucho más barato y porque varias empresas y gobiernos compiten por vender conectividad desde órbita baja, la franja que va hasta unos 1.900 kilómetros de altura. Solo Starlink, de SpaceX, supera los 11.000 satélites activos y ya lanzó más de 12.000 contando todas sus versiones. Amazon, China y otros operadores tienen redes en construcción que suman decenas de miles de aparatos más.

Cuando un satélite falla, lo habitual es que no pase nada visible para ti. Las redes grandes están pensadas con unidades de repuesto y reemplazos continuos, y los satélites que se apagan o pierden altura terminan quemándose al reingresar a la atmósfera. El problema serio aparece con satélites únicos o de órbitas altas, que no se reemplazan rápido: ahí se intenta rescatarlos, empujarlos a otra órbita o prolongar su vida con naves de servicio.

Esta guía ordena cómo llegamos a esta cantidad, qué cambia con cada tipo de órbita y qué opciones existen cuando algo sale mal.

¿Por qué se multiplicaron los satélites?

La razón central es el cambio de escala en las redes de internet desde el espacio. Un satélite de órbita baja cubre una porción pequeña del planeta y pasa rápido, así que para dar servicio continuo hacen falta miles. A cambio, está cerca de la superficie, y eso reduce la demora de las comunicaciones y mejora la resolución de las imágenes.

Starlink arrancó con dos satélites de prueba, Tintin A y B, el 22 de febrero de 2018, y con su primer lote operativo de 60 unidades el 24 de mayo de 2019. Hoy presta servicio en más de 160 países y llegó a 10,3 millones de suscriptores al cierre del primer trimestre de 2026. El hito de los 11.000 satélites Starlink en agosto de 2026 se alcanzó con un Falcon 9 que llevó 24 unidades V2 Mini en una sola misión.

El segundo motor es la competencia. En 2024, China lanzó los primeros 18 satélites de Qianfan, una red que planea superar los 14.000 hacia 2030, y esa constelación ya tenía 238 unidades en órbita a comienzos de julio de 2026. Otra empresa china, Hongqing, cerró una ronda de unos US$191 millones y tiene registrada ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones una constelación de 10.000 satélites, Honghu-3.

¿Quiénes los ponen y cuántos faltan?

Hoy el volumen lo marca SpaceX. En julio de 2026 pidió a la FCC, el regulador estadounidense del espectro, autorizar una red Gen3 de hasta 100.000 satélites en capas cercanas a los 325 y 475 kilómetros. Además solicitó permiso para hasta un millón de satélites que funcionarían como nodos de cómputo en órbita, una petición que Amazon pidió rechazar.

Amazon tiene su propia red, Amazon Leo, con más de 390 satélites y servicio comercial fijo previsto para fines de 2026. La FCC le exige 3.232 satélites de primera generación para julio de 2029 y le perdonó la meta intermedia de 1.600 que vencía el 30 de julio de 2026. El 25 de julio de 2026 la empresa pidió además autorización para 5.105 satélites que conecten directo con celulares, con inicio en 2028 y apoyada en el espectro de Globalstar, que acordó comprar por unos US$11.600 millones.

También hay actores pequeños. La española Fossa Systems tiene 26 nanosatélites y picosatélites en órbita y proyecta una constelación de 140. En el plano del hardware, los DiskSats que NASA y Aerospace Corporation pusieron en órbita el 18 de diciembre de 2025 son discos de un metro de diámetro y unos 16 kilogramos que generan entre cinco y diez veces más potencia que un CubeSat.

Todo esto depende de poder lanzar. Un Starship puede llevar proyectadamente hasta 60 satélites Starlink V3 por vuelo, veinte veces la carga de un Falcon 9. En su primer vuelo orbital, el 28 de septiembre de 2026, soltó 26 de ellos. Mientras tanto, la escasez de lanzamientos compartidos preocupa a los operadores chicos: SpaceX no acepta reservas para el programa Transporter más allá de fines de 2028, según la cobertura de Transporter-17, una misión que el 7 de julio de 2026 llevó 81 cargas. Según datos citados por MarketWatch, las startups espaciales captaron US$92.500 millones de inversión en los primeros tres trimestres de 2026.

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¿Qué pasa cuando un satélite deja de funcionar?

Depende de dónde esté y de si es parte de una red o una unidad sola. En una constelación de órbita baja, una baja se compensa lanzando reemplazos. SpaceX retira de forma planificada parte de sus satélites para no sumar basura espacial, y por eso lo lanzado supera a lo que está activo.

En órbita geoestacionaria, a unos 35.786 kilómetros de altura, la situación es distinta. Ahí los satélites de comunicaciones se quedan fijos sobre un punto del ecuador y su reemplazo lleva años. Por eso existe un negocio de prolongar vidas: Northrop Grumman, con sus vehículos MEV-1 y MEV-2, completó tres acoplamientos (en 2020, 2021 y 2025) con satélites de Intelsat y Optus. El 21 de julio de 2026 lanzó el Mission Robotic Vehicle con tres módulos de propulsión, que se instalan en el satélite cliente y le suman, según Northrop, unos seis años de vida sin transferirle combustible.

La fiabilidad también depende del lanzamiento. El 23 de julio de 2026 un rayo golpeó un Long March 3B unos 30 segundos después del despegue y, aun así, el satélite Tianlian-2 (06) llegó a su órbita. El precedente es el Atlas-Centaur 67, que en 1987 falló tras un impacto de rayo y llevó a endurecer los criterios de lanzamiento con tormentas.

¿Y si uno se cae?

Un satélite en órbita baja pierde altura de forma natural por el roce con la atmósfera residual, y la actividad solar lo acelera. Por eso los diseños nuevos, como el DiskSat, se pueden orientar de canto para reducir el arrastre por debajo de los 400 kilómetros, y su vida corta en órbita muy baja ayuda a que se desintegren pronto.

El caso más claro de rescate es el del telescopio Swift. Las tormentas solares lo empujaron a una órbita más baja, a 224 millas, y NASA contrató a Katalyst Space Technologies, cuya nave Link despegó el 3 de julio de 2026 para elevarlo unas 150 millas. El Swift no tiene propulsión propia, cuesta unos US$500 millones y la misión de rescate costó US$30 millones. NASA advirtió que, si la órbita bajaba de cierto umbral antes de octubre, ya no habría salvación. Las fuentes consultadas no informan el resultado final de la maniobra.

El otro modelo es la reentrada planeada. El satélite europeo Aeolus midió vientos entre 2018 y 2023 y reingresó a la atmósfera tras casi cinco años. Su sucesor, Aeolus-2, tiene contrato inicial de 51 millones de euros con Airbus y lanzamiento previsto para 2034. Eumetsat usará sus datos en los modelos de pronóstico.

Cronología de los hechos clave

  • 22 de febrero de 2018: Starlink lanza sus dos satélites de prueba.
  • 24 de mayo de 2019: sale el primer lote operativo, de 60 satélites.
  • 2020, 2021 y 2025: tres acoplamientos de naves MEV de Northrop a satélites geoestacionarios.
  • 18 de diciembre de 2025: primeros cuatro DiskSats en órbita.
  • 3 de julio de 2026: parte la misión de rescate del Swift.
  • 7 de julio de 2026: Transporter-17 lleva 81 cargas.
  • 21 de julio de 2026: despega el MRV de Northrop.
  • 25 de julio de 2026: Amazon pide a la FCC 5.105 satélites directos a celular.
  • 19 de agosto de 2026: Starlink pasa los 11.000 satélites.
  • 28 de septiembre de 2026: Starship llega por primera vez a órbita.

¿Qué falta por verse?

La FCC todavía debe resolver los pedidos de SpaceX (100.000 satélites Gen3 y un millón de nodos de cómputo) y el de Amazon. La aprobación de Gen3 depende también de que Starship sostenga un ritmo alto de lanzamientos, algo que su primer vuelo orbital no demuestra aún.

Tampoco está claro qué pasará con los lanzamientos compartidos desde 2028, ni cuánto de los US$7.800 millones que fueron a compañías de lanzamiento en 2026 se traducirá en cohetes alternativos como el Nova de Stoke Space.

En China, el Shijian-31 recorre el cinturón geoestacionario con una órbita nunca documentada, y los analistas no saben aún qué instrumentos lleva ni con qué fin. El mismo país apunta a superar por primera vez los 100 lanzamientos en un año, frente a su récord de 92 en 2025.

Queda por ver, por último, si los servicios en órbita (rescates como el de Swift, módulos como los del MRV) pasan de ser excepciones a práctica corriente para quienes dependen de satélites que no se pueden reemplazar con facilidad.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay tantos satélites en órbita?
Porque las redes de internet desde el espacio necesitan miles de satélites de órbita baja para cubrir el planeta sin interrupciones. Lanzar es más barato con cohetes reutilizables, y empresas como SpaceX, Amazon y las chinas Qianfan y Honghu compiten por esa conectividad. Starlink ya supera los 11.000 satélites activos.
¿Qué pasa si un satélite deja de funcionar?
En una constelación grande se reemplaza con nuevos lanzamientos y el usuario casi no lo nota. Si queda inerte, termina perdiendo altura y quemándose en la atmósfera. En órbitas altas, como la geoestacionaria, un satélite averiado puede ser asistido por naves de servicio, como las de Northrop Grumman, que prolongan su vida útil.
¿Se puede rescatar un satélite que está cayendo?
A veces. En julio de 2026 NASA lanzó una nave de la empresa Katalyst para elevar el telescopio Swift, que había perdido altura por tormentas solares y no tiene propulsión propia. La misión costó US$30 millones, frente a los US$500 millones del observatorio. Requiere actuar antes de que la órbita baje de cierto umbral.
¿Cuántos satélites quiere lanzar SpaceX?
Hoy opera más de 11.000 satélites Starlink activos. En julio de 2026 pidió a la FCC autorizar una red Gen3 de hasta 100.000 satélites en órbitas muy bajas. Aparte, solicitó permiso para hasta un millón de satélites que funcionarían como nodos de cómputo en órbita. Ninguno de los dos pedidos tiene aprobación confirmada.
¿Los satélites pueden dar señal directa al celular?
Sí, y se está ampliando. SpaceX ofrece servicio directo a celulares en Estados Unidos junto con T-Mobile. Amazon pidió el 25 de julio de 2026 autorización para 5.105 satélites con el mismo fin, a partir de 2028. El objetivo es cubrir zonas sin antenas terrestres, con voz, mensajes, datos y apoyo en emergencias.

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Fuentes

  1. La escasez de lanzamientos de SpaceX desata una inversión récord de USD 100.000 millones en la industria espacial (dolarhoy.com)
  2. Fossa Systems, del linense Julián Fernández, lanzará más de 100 satélites en los próximos años (www.europasur.es)
  3. El CEO de Fossa defiende que su empresa es "la que más satélites ha lanzado" en España (www.abc.es)
  4. China lanza satélites para rivalizar con Starlink de SpaceX en un impulso a sus ambiciones espaciales (cnnespanol.cnn.com)
  5. Los satélites con forma de disco que van a revolucionar el sector espacial: por qué la NASA apuesta por los DiskSats (www.elespanol.com)
  6. Un joven hispano de 17 años, hijo de inmigrantes mexicanos, logra hacer sus prácticas en la NASA (www.telemundo.com)

Este artículo fue elaborado por el sistema editorial automatizado de Onda Corta a partir de las fuentes citadas, con supervisión humana del proceso. ¿Encontraste un error? Reportalo.

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