Bandas de crimen organizado roban cobre y chips de centros de datos
El boom de infraestructura de IA en Estados Unidos generó un nuevo blanco para el crimen organizado: cobre, chips y equipamiento valuado en millones de dólares, con robos que ya usan inteligencia artificial generativa para engañar a las cadenas de transporte.

Estados Unidos concentra al menos un tercio de los centros de datos del mundo, y ese crecimiento acelerado atrajo a un actor inesperado: bandas de crimen organizado especializadas en el robo de mercancías. En la semana del 22 de junio de 2026, la policía de Illinois recuperó dos camiones cargados con material sustraído de centros de datos: uno contenía bobinas de cable de cobre valuadas en 300.000 dólares, encontradas en un depósito de camiones en Chicago, y un segundo remolque, escondido una semana antes por la misma persona, guardaba mercancía por 1 millón de dólares.
El caso de Illinois no es aislado. A principios de julio de 2026, según reportó The Canadian Press, un cargamento de 5 millones de dólares en materiales destinados a centros de datos desapareció mientras figuraba "en tránsito". Los contenedores habían salido del puerto y constaban como recogidos por una empresa de transporte, pero nunca llegaron a destino.
Un negocio con nombre y apellido
El robo de mercancías no es un fenómeno nuevo: el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos calcula que estas pérdidas alcanzan los 35.000 millones de dólares al año, y tradicionalmente golpean al comercio minorista, interceptando bienes como material deportivo antes de que lleguen a las tiendas. Lo novedoso es que la infraestructura de inteligencia artificial (chips, memorias DRAM y metales como el cobre) se sumó a la lista de blancos preferidos por su alto valor y su demanda creciente.
Según un directivo de la empresa de gestión de riesgo Verisk CargoNet consultado por The Canadian Press, las bandas actuaron con un enfoque cada vez más estratégico: identifican qué materiales están en alza y ajustan sus operaciones en consecuencia, de forma similar a cómo lo haría cualquier negocio legítimo que sigue tendencias de mercado.
El robo de 5 millones de dólares mostró además un nivel de sofisticación tecnológica inusual: los responsables usaron inteligencia artificial generativa y otras herramientas digitales para hacerse pasar por una empresa de transporte real, logrando manipular sistemas y comunicaciones durante varios días sin levantar sospechas. Para cuando la maniobra fue detectada, la mercancía ya era imposible de rastrear.
Una cadena de suministro expuesta
El auge de los centros de datos ligados a la IA generó una demanda sin precedentes de componentes críticos, desde chips y memorias hasta el cableado de cobre necesario para su infraestructura eléctrica. Ese mismo valor, sumado a la escala de las obras y al tránsito constante de materiales entre puertos, depósitos y obras en construcción, abrió una ventana de oportunidad para el crimen organizado, que ahora combina métodos tradicionales de robo con herramientas digitales para vulnerar los controles logísticos.
Los casos de Illinois y del cargamento de 5 millones de dólares muestran que el problema no se limita a hurtos puntuales, sino que involucra operaciones planificadas capaces de sostener el engaño durante días. Con la expansión de centros de datos previendo continuar en Estados Unidos, la protección de la cadena de suministro, desde el puerto hasta la obra, se perfila como un desafío adicional para un sector que ya enfrenta resistencia vecinal por el consumo eléctrico y de agua que demandan estas instalaciones.

