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El horno solar de Odeillo en los Pirineos alcanza los 3.500 °C

Esta instalación científica francesa concentra la radiación del sol mediante miles de espejos para alcanzar temperaturas extremas sin quemar combustibles.

Redacción Onda Corta · · 2 min de lectura

En la ladera de los Pirineos franceses se encuentra el horno solar de Odeillo, una de las instalaciones de concentración solar más potentes del planeta. Este complejo científico, operado por el laboratorio PROMES-CNRS, no funciona como una central eléctrica convencional, sino como un centro de investigación de alta temperatura. Utilizando un sistema óptico avanzado, es capaz de concentrar la radiación solar hasta diez mil veces su intensidad natural, lo que le permite generar temperaturas extremas que oscilan entre los 3.300 y los 3.500 grados Celsius en un punto focal de apenas cuarenta centímetros de diámetro.

Tecnología y concentración óptica

El funcionamiento de esta estructura combina dos componentes ópticos principales para redirigir y concentrar la energía del sol. En primer lugar, un conjunto de 63 espejos planos motorizados, conocidos como heliostatos, sigue el movimiento diario del sol por el firmamento. Estos dispositivos reflejan la luz de manera constante hacia un inmenso espejo parabólico fijo. Este reflector parabólico, que cuenta con una superficie de 1.830 metros cuadrados (aunque los registros de la instalación también detallan una superficie del espejo de 1.925 metros cuadrados para su estructura de 54 metros de altura y 48 metros de ancho), está compuesto por un total de 9.000 facetas individuales. Toda la radiación reflejada por este enorme escudo curvo se concentra en una torre focal, donde la energía acumulada produce una potencia térmica nominal de un megavatio.

Historia y desarrollo en la Cerdaña

El desarrollo de este horno solar tiene sus raíces en la década de 1940. El químico Félix Trombe, quien dirigía el laboratorio de tierras raras de Meudon, logró por primera vez concentrar la radiación solar utilizando un espejo recuperado de los sistemas de defensa antiaérea. Tras este logro inicial, en 1949 se edificó un primer prototipo en la ciudadela de Mont-Louis, ubicada a unos diez kilómetros de la localización actual. El éxito de estas pruebas preliminares llevó a la construcción del complejo de Odeillo entre los años 1962 y 1968. La ubicación en la región de la Cerdaña francesa no fue casual: la zona ofrece una gran cantidad de días soleados al año y una atmósfera con un alto nivel de pureza óptica debido a la altitud, factores esenciales para reducir la pérdida de radiación solar durante los experimentos.

Impacto y legado tecnológico

Desde que comenzó sus operaciones en 1969, la instalación de Odeillo ha servido como un modelo de referencia para el aprovechamiento de la energía solar con objetivos industriales, marcando un hito mucho antes del auge de los parques solares comerciales modernos. Aunque su función es principalmente de investigación y no la generación de energía eléctrica comercial, el trabajo desarrollado en el complejo sentó las bases tecnológicas para la posterior creación de centrales solares. Un ejemplo de ello es la planta de torre Thémis, construida a principios de la década de 1980. De esta manera, el horno de los Pirineos, junto con la instalación de Parkent en Uzbekistán, se mantiene como una de las dos infraestructuras de este tipo más grandes y potentes a nivel global.

Fuentes

  1. La instalación solar más potente del mundo está en los Pirineos, alcanza 3.500 °C y no es una central eléctrica (www.xataka.com)

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