ChatGPT lanza Computer History, su versión del Recall de Windows 11
La nueva función de la app de Mac registra clics, atajos y cambios entre aplicaciones para darle memoria a ChatGPT y Codex. Las memorias que genera quedan guardadas sin cifrar en el equipo hasta que el usuario las borra.

OpenAI activó el jueves 14 de agosto de 2026 Computer History, una función de la aplicación de ChatGPT para Mac que registra la actividad de la computadora y la transforma en memoria disponible para ChatGPT y para Codex, el asistente de programación de la empresa. Con la función activa, el usuario puede preguntarle a ChatGPT qué estaba haciendo minutos atrás o dónde quedó un documento abierto esa misma mañana. Queda disponible desde ese día para las cuentas Pro, Business y Enterprise, y reemplaza a Chronicle, una herramienta anterior de OpenAI que tomaba capturas de pantalla para cumplir el mismo objetivo.
El diseño recuerda a Recall, la función de Windows 11 que Microsoft tuvo que rediseñar tras el rechazo de usuarios y especialistas en seguridad por capturar pantallazos constantes del equipo. OpenAI evita ese método: según la empresa, la función no toma capturas de pantalla, no usa el micrófono y no graba el sonido del sistema. En cambio, se apoya en el sistema de accesibilidad de macOS para anotar cuándo el usuario hace clic, usa un atajo de teclado o cambia de aplicación, y convierte esos eventos en resúmenes de texto agrupados por día y hora. Cualquier pestaña abierta en modo privado no forma parte del registro.
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Cómo funciona y quién puede pausarla
Computer History viene desactivada de fábrica. Para usarla, hace falta prender antes la memoria del asistente, el mecanismo que le permite conectar información entre conversaciones distintas. En los planes Business y Enterprise, nadie puede activarla por su cuenta: hace falta que un administrador abra el permiso primero. Una vez activa, se puede elegir qué aplicaciones o sitios contribuyen al historial, excluir páginas puntuales, y frenar la recopilación en cualquier momento, ya sea desde el menú de macOS en la parte superior de la pantalla o entrando a la configuración interna de la app.
Esos registros de eventos tienen fecha de vencimiento: se borran del equipo pasadas 48 horas, y mientras existen, ninguna otra aplicación puede leerlos sin autorización expresa. El problema aparece después: los resúmenes que ChatGPT construye a partir de esos eventos no desaparecen a las 48 horas, sino que quedan guardados sin cifrar en el disco hasta que el usuario decide borrarlos, y cualquier programa que corra con la misma cuenta de macOS podría acceder a ellos.
Como la función también registra los cambios entre aplicaciones, eso incluye apps de mensajería: si alguien tiene abierto WhatsApp o Slack con Computer History prendida, esas charlas también quedan resumidas en el historial. La recomendación de la propia OpenAI es apagar la función antes de escribirle a alguien, a menos que esa persona sepa y esté de acuerdo. La empresa advierte además que, al leer el contexto de las páginas visitadas, la función queda expuesta al prompt injection: instrucciones ocultas en un sitio web que un atacante diseña para manipular al asistente sin que la víctima lo note.
En los servidores de la compañía la política declarada es distinta a la del disco local: los archivos de eventos se suben solo para procesar y armar las memorias, y OpenAI dice que después los descarta, sin usarlos para entrenar sus modelos. La excepción llega más adelante: si esa memoria se usa dentro de una conversación posterior, el contenido de ese chat sí puede emplearse para mejorar ChatGPT, siempre que el usuario tenga activada la opción general que permite ese uso de sus conversaciones.


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