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Flock: cámaras con IA que leen matrículas, bajo sospecha en EEUU

La red de 120.000 cámaras ALPR de Flock Safety, con acceso para 6.000 agencias policiales en Estados Unidos, enfrenta denuncias de agentes que la usaron para espiar exparejas. Crece la duda sobre si un sistema así podría llegar a España.

Por Nahuel Soria · · 3 min de lectura

En la localidad estadounidense de Winona, un ataque coordinado derribó ocho postes con cámaras de Flock Safety a lo largo de un mismo fin de semana, con un saldo de unos 24.000 dólares en daños y sin que la policía identificara a ningún sospechoso. El episodio resume el rechazo que empieza a rodear a Flock, la empresa que desde 2017 provee a policías de Estados Unidos un sistema de cámaras ALPR (de lectura automática de matrículas) potenciado con inteligencia artificial, hoy señalada por casos de agentes que usaron esa tecnología para espiar a sus exparejas.

El sistema se apoya en cámaras montadas sobre postes y semáforos que capturan una imagen de cada auto que circula frente a ellas. Un software reconoce automáticamente marca, modelo y color, y suma detalles como una calcomanía o un golpe en la carrocería hasta armar una ficha de cada vehículo. Esa ficha se sube a un sistema central que las agencias policiales usan para reconstruir el trayecto de un vehículo y que dispara avisos automáticos cuando una patente coincide con una orden de búsqueda vigente. La oferta de Flock se completa con Nova, que cruza patentes con datos de sus dueños, incluidos antecedentes penales o registros de salud mental, y con Raven, un sistema de visión por computadora.

Según cifras difundidas por la propia compañía, su red ya suma 120.000 cámaras conectadas, con acceso para 6.000 cuerpos policiales distintos, y procesa alrededor de 20.000 millones de escaneos de patentes por mes. Flock también atribuye a su tecnología la resolución de 700.000 delitos al año y la localización de más de 10.000 personas desaparecidas durante 2025.

Denuncias por espionaje

Una investigación de The Washington Post detectó al menos 50 casos de agentes que enfrentaron cargos, procesos internos o condenas por usar Flock y otros lectores de patentes para asuntos personales, entre ellos controlar a quien empezaba a salir con una expareja, o rastrear a mujeres que simplemente les resultaban de interés personal, sin ninguna causa policial de por medio. En uno de los expedientes, un oficial colocó un rastreador AirTag a su expareja sin que ella lo supiera y, además, revisó su patente 69 veces, la de la madre de esta 24 veces y la del padre, 15. En otro caso, un oficial distinto repitió la búsqueda de la patente de su exnovia en 124 oportunidades.

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El propio diseño del sistema facilita ese uso indebido: para consultar una patente alcanza con un usuario y una contraseña, sin intervención de ningún juez, lo que deja a cada agente la posibilidad de anotar una justificación vaga o directamente falsa para su búsqueda.

Resistencia municipal y respuesta de la empresa

El malestar no quedó solo en manos de vecinos como los de Winona. En Dayton, Ohio, las autoridades locales taparon las cámaras con bolsas de basura al enterarse de que la información captada también llegaba al Departamento de Seguridad Nacional y a la agencia migratoria ICE, un uso que no formaba parte del acuerdo original de instalación. En Evanston, Illinois, el municipio dio de baja su contrato con Flock, pero la empresa volvió a instalar las cámaras sin autorización. Por su parte, el sitio "Have I Been Floocked" deja a cualquier usuario revisar si alguna agencia policial, incluido el FBI, llegó a consultar su patente, y Flock intentó sin éxito conseguir que lo cerraran.

Amazon también aparece en la historia: según Forbes, la compañía es uno de los motores detrás de la expansión de estas cámaras entre departamentos de policía en distintas regiones de Estados Unidos, y firmó un acuerdo para que las imágenes captadas por sus cámaras domésticas Ring se sumen a la red de Flock.

Garrett Langley, director ejecutivo de Flock, admitió ante The Washington Post que los casos denunciados existen, aunque los describió como una minoría y sostuvo que salieron a la luz gracias a la propia política de transparencia de la empresa. "Los humanos toman malas decisiones. Lo que podemos hacer es asegurarnos de que sepan que, si las toman, serán responsables", declaró.

Por ahora Flock opera únicamente en Estados Unidos. Su eventual llegada a España o a otro país de la Unión Europea quedaría condicionada a las normas de protección de datos del bloque, más estrictas que las estadounidenses en materia de vigilancia biométrica y reconocimiento de matrículas.

Flock Safety modules
Foto: Bruxton · Openverse · CC0

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Fuentes

  1. Las cámaras flock están causando pavor en Estados Unidos. La pregunta es qué pasará si llegan a España (www.xataka.com)

Este artículo fue elaborado por el sistema editorial automatizado de Onda Corta a partir de las fuentes citadas, con supervisión humana del proceso. ¿Encontraste un error? Reportalo.

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