BCE advierte que las stablecoins podrían vaciar depósitos bancarios
Un directivo del Banco Central Europeo dijo que el crecimiento de las stablecoins amenaza los depósitos de los bancos europeos y presentó el euro digital, con piloto desde 2027, como la respuesta institucional.

Piero Cipollone, miembro del directorio ejecutivo del Banco Central Europeo, advirtió el viernes 17 de julio de 2026 que el avance de las stablecoins podría hacer que los bancos de la eurozona pierdan una porción creciente de los depósitos de sus clientes minoristas. La declaración la hizo durante una conferencia de bancos cooperativos italianos en Roma, pocos días después de que el Parlamento Europeo votara 416 a 169 a favor de iniciar las negociaciones legislativas formales sobre el euro digital.
Según Cipollone, la banca europea ya viene cediendo terreno frente a los pagos móviles, que le quitan comisiones e información sobre las transacciones de sus propios clientes. En Irlanda, Países Bajos y Finlandia, los pagos móviles ya superan el 10% de las operaciones en puntos de venta. Si las stablecoins ganan una tracción similar, el paso siguiente sería la fuga de depósitos: dinero que hoy está en cuentas bancarias y que podría trasladarse a tokens digitales gestionados fuera del sistema bancario tradicional.
Las stablecoins son criptomonedas emitidas por privados y atadas 1 a 1 al valor de una moneda fiat, casi siempre el dólar, que permiten guardar y mover fondos sin pasar por una cuenta bancaria. El mercado global de stablecoins ronda los US$300.000 millones según datos de DefiLlama, y está denominado casi en su totalidad en dólares.
El problema, según el BCE, no es solo simbólico. Los depósitos son la materia prima que los bancos usan para otorgar crédito a empresas y familias, y una caída en ese volumen implica menos préstamos disponibles. El riesgo golpea con particular fuerza a los bancos cooperativos pequeños: en Italia, la mitad de las sucursales de ese tipo de entidades atiende a localidades de menos de 10.000 habitantes, donde la pérdida de datos de pago podría vaciar el negocio de préstamos locales.
Cipollone también señaló una debilidad estructural del sistema de pagos europeo: dos tercios de los pagos con tarjeta en la eurozona se procesan a través de esquemas no europeos, y 13 de los 21 países de la eurozona no cuentan con un esquema de tarjetas propio.
La respuesta: el euro digital
Frente a ese escenario, el BCE propone el euro digital como salida: una forma electrónica de efectivo emitida por el banco central pero distribuida a través de los bancos comerciales, no en su reemplazo. Bajo el diseño actual, los bancos conservarían las cuentas de sus clientes, seguirían cobrando comisiones por interconexión y mantendrían acceso a los datos de las transacciones.
El BCE ya designó a 36 proveedores de servicios de pago, entre ellos Deutsche Bank, UniCredit y Revolut, para un piloto de 12 meses que arrancará en la segunda mitad de 2027. Para evitar que el propio euro digital termine drenando depósitos igual que las stablecoins, el diseño contempla que la billetera no pague intereses y que existan límites de tenencia sobre cuánto puede acumular cada usuario. Un análisis de estabilidad financiera del propio BCE concluyó que ese diseño no representa un riesgo material para la liquidez bancaria.
Las negociaciones legislativas sobre el euro digital fueron aprobadas el 9 de julio de 2026 y tuvieron su primera sesión cuatro días después. Los legisladores europeos apuntan a cerrar un acuerdo antes de que termine 2026, con la primera emisión de euros digitales prevista para 2029.

